lunes, 18 de julio de 2011

Bueno beliebers, os dejamos este capitulo. Sentimos decirles que mañana nos vamos de vaciones y no vamos a volver hasta el 5 de agosto. Esto es todo lo que les podemos dejar, ya que estamos un poco apuradas con los preparativos. Nos hubiera gustado dejarles una maratón, pero no ha habido tiempo. Igualmente intentaremos conectarnos a ver si podemos subir capitulo, pero será un poco complicado. Cuando volvamos tendran una super maratón, por dos motivos:
- Estaréis muchos días sin leer capitulo
- El 1 de agosto, hará un año que empezamos esta maravillosa novela, que ha seguido adelante gracias a vosotras. 
Esperamos que nos entiendan :) 
FELICES VACACIONES! :D 

Capítulo 43 - "Un día diferente, especial, inolvidable" (3ª PARTE)

Llegamos a casa, tras pasar toda una tarde de compras, y haciéndonos fotos con algunas beliebers que nos habíamos encontrado. Cada vez, aparecían más, pero Justin siempre les dedicaba una sonrisa a cada una para que éstas se sintieran como nunca, especiales. 
- Chicos, ¿qué os parece si vamos a cenar fuera? -preguntó mamá, mientras conducía. 
- Parece buena idea. -contestaron Ryan y Justin al unísono. Les dirigí una mirada, mas no prestaron atención.
- Tal vez, lo sea. -asentí. Acerqué una de mis manos a la radio, y la encendí. Empezó a sonar "Baby" por lo cual, miré hacia Justin, quien no paraba de reir al escuchar tan solo el principio. 
Comencé a cantar, y todos me siguieron, menos mamá, aunque ella tarareaba y movía los dedos que se encontraban en el volante al compás de la música. 
Al acabar la canción reímos. Mamá estacionó el coche, por fuera de casa, y nos bajamos. 
- ¡Ay, Bieber! ¿Quién hubiera imaginado que un chico de un pueblo con tan pocas oportunidades podría llegar a ser un cantante famoso? -preguntó Lorena. Justin cerró la puerta, y soltó una carcajada. 
- ¡Ya ves! Never say never. -le guiñó un ojo. 
Entramos y todo estaba en silencio. No había nadie. Seguramente papá estaba trabajando, me entristecí. Pensaba que esta noche sería especial y, estaríamos juntos, como una familia.
Mamá pareció notar mi preocupación y puso su mano en mi hombro izquierdo. 
- Tranquila, cariño. Vendrá. No se va a perder esta noche, por nada del mundo. -la miré y una lágrima recorrió mi cara, mas mi madre con el dorso de su mano, me limpió con cariño. 
- Bueno, chicos, os quiero preparados en una hora, ni más ni menos -nos lanzó una mirada atravesada a Lorena y a mí. 
- Vale, vale. Lo hemos captado. -afirmó Lorena por las dos. 
Subimos a las habitaciones, con las bolsas que contenían un montón de ropa. Toda aquella, que los chicos compraron por y para nosotras. ¿A qué son tiernos? 
- Con tanta ropa, se me hace difícil decidir -dijo Lorena observando la ropa nueva y soltando un suspiro. -¿Tú qué te vas a poner? ¿Un vestido? -preguntó ahora observándome a mi, que estaba perdida entre mis pensamientos y sentada en la cama, sin hacer nada. 
- ¿Sophie? -me llamó. -Hey, ¿Sophie? -volvió a repetir chasqueando los dedos y haciendo que le prestara atención. 
- ¿Decías...? -reaccioné. -Perdón, estaba un poco despistada. 
- ¿Un poco? -pregunté irónica. -Bueh, da igual. Ahora tengo un gran dilema. -suspiró y observó su cama repleta de vestidos. 
- A ver, ¿qué dilema? -pregunté sacando mis cosas de las bolsas. 
- Pues que, no sé que vestido ponerme. Son todos una monada. -me contestó haciendo pucheros. 
- ¿Puedo elegir por ti? -le pregunté cogiéndole uno de sus muchos vestidos. 
- Vale, pero.... -dijo poniéndole énfasis en el pero. -...si yo te elijo el tuyo -prosiguió con una sonrisa de chantaje y arqueando una ceja. 
- Está bien -acepté, en un suspiro de rendimiento. 
Comenzamos a elegir vestidos. No sabíamos a qué lugar iríamos, pero como era un día especial, optamos por unos arreglados. 
- ¡Estás tremenda! -comentó Lorena, al verme con el vestido que ella había escogido para mí. 
- ¿De verdad? -le pregunté, esperando una respuesta afirmativa. Me miré en el espejo, y honestamente, era muy bonito. Éste delineaba mis curvas, y me provocaba un volumen de pecho excitante. Obviamente, para Justin. 
- Ahora es mi turno, ¿te gusta? -me preguntó Lorena, con uno de los vestidos más bonitos que nunca había visto. Le quedaba muy bien. Ella también tenía un cuerpo deseado por muchas, pero obtenido por pocas. A veces, se quejaba de si estaba un poco rellenita, pero como su hermana que soy, siempre le digo la verdad. Y, la verdad es que con cualquier cosa que se ponga, está realmente preciosa. 
- A Ryan, se le caerá la baba, verás. -dije segura de lo que le estaba diciendo. 
- Si fueras un tío, te follaría. -me dijo Lorena tocándome el culo. Reímos. 
- Pero como no lo eres, puedes ir apartando tus manos de mi trasera, guapa. -rió. 
Me ricé el pelo con la plancha, haciendo que algunos rizos cayeran sobre mi cara. Con una traba de brillantes color negro, me retiré el fleco hacia un lado, haciendo que mi cara luciera mejor. Me veía exquisita, según Lorena. En cambio, ésta, se alisó el pelo, pero se hizo unos rizos en la parte de delante. Su fleco estaba más corto que el mío, por lo tanto, optó por plancharse también esa parte. Con lo cual, su fleco quedó por encima de sus cejas, de una manera recta. Nos pusimos un poco de base, la raya del ojo para que éstos resaltaran de un color negro, seguido de un rimel con volumen para las pestañas, aparentando ser más largas, y más bellas, al conjunto con nuestros ojos color marrón. 






El vestido por el que Lore se había deleitado para que me pusiera, era así, de un tono rosado por encima de las rodillas, con unos tacones preciosos con brillantes que hacían que mis piernas resultaran bien delineadas. Simplemente perfecto para una ocasión así.


  


El de Lorena (elegido por mí) era de un color negro. Totalmente de ese tono, pero que le quedaba hermoso puesto. Era un poco más largo, que el mío, pero debido a los tacones hacían que sus piernas fueran como las de una estrella de Hollywood. 


Observé la hora en el reloj, encontrado en la repisa de mi habitación, y me alarmé. 
- Mierda. Llegamos tarde. -dije dándome los últimos retoques al pelo, dejándolo increíblemente bien con aquellos rizos. 
- Joder. Espera. Déjame aunque sea pintarme un poco los labios. -me dijo Lorena al sentir mi mano sobre su brazo, jalando de éste para poder irnos. 
- Es verdad. -dije abriendo mi bolso y encontrando uno que me encantaba, sabor a fresa. A parte, venia muy bien con mi vestido. 
Fue entonces cuando oímos una pita. Supusimos que era de mamá, apurándonos. Así que, me asomé por la ventana. Era de noche, las farolas de la calle se habían encendido, y quedaba menos para que amaneciera, y despertara asimilando que Justin se tendría que ir. Lejos de mí. 
- Dios... -aluciné por lo que estaba viendo. Lorena enseguida vino hacia la ventana en la que me econtraba. 
- Están locos. -rió asombrada por lo que veía. 
Justin y Ryan, estaban delante de una limusina con dos ramos de rosas en sus manos. Nos contemplaron y nos dedicaron una sonrisa dulce, tierna, especial. 
Abrí la ventana y nos incorporamos para verlos mejor. 
- Julieta, puedo ser por esta noche tu Romeo. -gritó Justin de una manera poética. Me sonrojé, pues los vecinos habían salido a saber lo que estaba pasando, y nos contemplaban como si estuvieran viendo una telenovela, esperando a que la amada le respondiera a su dulce caballero. 
- Por supuesto que sí, mi Romeo. -le contesté al igual que el en forma de obra de teatro. 
- Y, ¿tú? ¿Mi bella Rapunzel? ¿Puedo ser tu príncipe azul? -preguntó de la misma manera Ryan, esperando a que Lorena, le contestara de forma afirmativa. Y así fue. 
- Me encantaría que fueras mi príncipe azul. -contestó ella con una gran sonrisa en sus labios. 
- Ahora, si gustáis, nos encantaría llevaros a una noche, que nunca olvidaréis -nos pidió Justin de una forma MUY romántica. 
Cerramos la ventana, y cogimos nuestros bolsos, para bajar a los brazos de nuestros amados. 


Aquella escena, había sido preciosa, y nunca se me borraría de la mente. Nunca pude pensar que Justin se fijara en mí, y menos que hiciera cosas por mí, que jamás había hecho por otras personas. Nuestro destino era estar juntos, aunque tenía miedo de que nuestro final fuera como el de Romeo y Julieta, mas tenía que creer en este amor que nos une, y confiar en que todo esto, valdría la pena, y que estaríamos juntos, hasta que el mundo terminase. 


Bajamos las escaleras, como dos princesas, agarradas de la baranda, para no caer. Papá y mamá, nos contemplaban con cariño, con orgullo, con amor, y eso era algo que hacía mucho tiempo no veía en sus miradas. Papá rodeó a mamá con su brazo, haciendo que ella se apoyara en su pecho, y una lágrima de felicidad apareciera. 
- Estáis.... -comenzó a decir ella acercándose con cautela hacia nosotras. -Oh Dios, mis niñas. -comenzó a decir entre sollozos en lo que sus brazos nos rodeaban arropándonos con mucho amor. 
- Mamá, me vas a hacer llorar -se quejó Lorena. 
- Lo siento, pero es que... 
- Basta, mamá. -la interrumpí con un abrazo muy grande, al que Lorena se unió. 
- Tú también puedes venir, papá. -le dije emocionada. 
Se acercó y hubo un abrazo tipo Teletubbies. Nos separamos y papá cogió nuestras manos. 
- Os quiero decir, que para mí, vuestra madre -le dirigió una mirada- y vosotras sois lo más importante que tengo en mi vida. No podría vivir si no os tengo. Sé, que nunca estoy con vosotras, por culpa de mi trabajo, pero quiero que tengáis lo mejor en este mundo. Aunque, ya lo tenéis. Tenéis a esta preciosa madre -se acercó a ella y la rodeó con su musculoso brazo, dandole un beso en la frente -que vela por vosotras, y que os cuida cuando yo no estoy. A parte de nosotros, también conocistéis a dos muchachos maravillosos, con los cuales quiero que vosotras seáis felices. 
Los chicos se acercaron. Habían estado escuchando todo lo que mis padres discursaron, pero se quedaron en la puerta, observando este momento de familia que teníamos. 
Al vernos se quedaron estupefactos. Recorrieron nuestros cuerpos una y otra vez con sus miradas deseosas de tocarnos. Justin se mordió el labio inferior hasta llegar a la parte que cubría mis pechos. Me sonrojé, y le dediqué una hermosa sonrisa. Él se veía tremendamente sexy con un traje que formaba su perfecto paquete, lo que me hizo querer quitarle la ropa y... 
Opinad vosotras mismas. ¿No se ve perfecto con este traje? Dios. 


- Bueno, basta de cursilerías -interrumpió Lorena mis deseos en un tono burlón. -¿Nos vamos? 
- ¡Claro! -contestó papá. -Además, vuestros chicos os trajeron una pedazo limusina que para qué. -continuó papá un poco flipado por lo de la limusina. 
Reímos. 
- ¿Señoritas? ¿Podemos ser vuestros acompañantes? -preguntaron Ryan y Justin al unísono a la vez que ofrecían sus brazos para que ambas tomáramos a nuestro respectivo caballero, y andáramos con ellos como suelen andar las estrellas por la alfombra roja hasta llegar a su coche de no sé cuantos millones. 
- ¿Os debió costar una pasta? -le susurré a Justin. -Entre esto, lo de las compras, y... -me selló los labios al poner uno de sus dos dedos índices en mis labios. Me estremecí al sentir su dedo en mis labios, me excité, lo confieso. 
- Olvídate de eso. Esta noche, será NUESTRA noche. -puso énfasis en nuestra, como sabéis, y me dio un beso en la mejilla, aunque muy cerca de los labios. 
Entramos en la espectacular limusina. El chófer era bastante majo y nos reímos mucho con él. 
Justin nos ofreció champán. Por supuesto, mamá y papá aceptaron encantados a la propuesta de Justin. Nosotras también aceptamos pero ellos nos pusieron un cierto límite de alcohol, por decirlo así. 
Transcurrieron unos 3O largos minutos. Ansiábamos llegar de una vez al lugar que los chicos nos habían asignado. El coche, más bien, la limusina, se paró, y el chófer nos sonrió diciéndonos que ya habíamos llegado. No podíamos ver nada, ya que, los cristales eran negros. No sabíamos donde estábamos. 
Justin, Ryan y mi padre, se bajaron primero para abrirnos las puertas a las damas. Cada dama, agarraba a su correspondiente chico/señor (ese era el de mi madre), quien ayudaba a su chica especial a bajarse con cuidado de la limusina, para que no hubiera ningún fallo. 
Al bajarnos, Lorena y yo nos quedamos paradas al observar el sitio. Era el restaurante más famoso de nuestra ciudad. Solo personas "famosas", es decir, con dinero adecuado para permitírselo, acudían al lugar. En cambio, hoy había muchísima gente. Inclusive, una cola llegaba hasta la otra calle. La gente se acumulaba para poder entrar. El lugar era bastante grande, por eso os digo que es el más lujoso. Cortinas perfectas, suelo perfecto, mesas y sillas bien colocadas en un orden preciso de un color igual que las paredes. Vamos, un lugar increíble al que nunca pensé que podíamos ir. 
- ¡Vaya...! -exclamamos Lorena y yo. 
- Gracias, señor. No olvide venir a recogernos más tarde. -le dijo Justin al chófer, guiñándole un ojo. 
- De acuedo, chico. ¡Que tengáis una feliz velada! -nos deseó, y con las mismas arrancó y se alejó. 
- ¿Entramos? -preguntó Ryan. 
- ¡Qué ganas! -contestó mi madre. Ella tampoco acostumbraba a sitios así, mi padre alguna vez que otra había estado en este sitio, mas bien por compromisos, reuniones y cenas de empresa. 
Al llegar a la entrada, en la cual se encontraba un señor muy alto, pude observar un cartel que se situaba a su lado con el que entendí el por qué de aquellas millones de personas. 
"ESTA NOCHE, JUSTIN BIEBER EN LIVE. NO OS LO PERDÁIS. SERÁ UNA NOCHE MUY ESPECIAL PARA UNA CHICA MUY ESPECIAL"
Me paré y me quedé contemplando el cartel. 
- ¿Amor? ¿Todo bien? -me preguntó Justin. 
- ¿Has...? -dudé- ¿Has.. has hecho todo esto por mi? -clavé mis ojos en los suyos, el sonrió.
- Haría esto y cualquier otra cosa por ti, princesa. -me dio un beso en la mejilla. 
- Te amo tanto... Justin. -pegué mi frente a la suya. Sentía su respiración y sus labios estaban a centímetros de los míos. 
- Yo también te amo, Sophie. -me dijo en un susurro. 
- ¿Parejita? Tenemos hambre -nos dijo Lorena interrumpiendo, no muy raro en ella. 
Entramos en el restaurante deluxe, y muchas miradas fueron para nosotros. Se oían murmullos, y comentaban. 
- Oh Dios mío. ¡ES JUSTIN BIEBER! -gritó una fan, emocionada. 
Todos empezaron a aplaudir y mucha gente se acercó a él. Bueno, a nosotros. 
- Por favor, seguid disfrutando de esta noche. -los calmó Justin. 
- Señor Bieber, su mesa es aquella, como usted ordenó -le dijo un muchacho señalando la mesa.
- Gracias. -le contesté. El pobre no contuvo su mirada y me hizo un escaner. Eso me dio seguridad, al pensar que me quedaba muy bien y que sería la envidia de muchas chicas, aunque a Justin eso le dio un poco de celos, por lo que miró al chico, y le susurró un "Deja de mirar, es mi chica". No pude evitar reírme. 
- No es gracioso -me advirtió. 
- Sí, lo es, señor Bieber. -reí. 
Los hombres como todos unos caballeros, rodaron las sillas para que las señoritas/señoras se pudieran sentar. Fue un detalle muy bonito de su parte. 
- Justin, ¿me estás dejando por los suelos con mi mujer, eh? -le dijo papá una vez sentado al lado de mi madre. 
- Lo siento, señor. -contestó Justin tímido. 
- A usted no es el único, a mi también. -le dijo Ryan serio, aunque sabíamos que era broma. 
- Mira que eres tonto. -le dijo Lorena con sus manos en su rostro y dandole un beso corto. 
Pasamos una cena tranquila, con muchas miradas puestas en nosotros, pero tranquila entre risas y recuerdos. 
De un momento a otro, las luces se apagaron. Todo el mundo se empezó a preocupar y yo no era menos, me sobresalté y puse una mano sobre la pierna de Justin. Pero, ¿qué? Justin no estaba. 
- ¿Justin? Mierda no veo nada. -dije preocupada. 
- ¿Qué habrá pasado? -preguntó mamá en un tono de miedo. 
Entonces, las luces se encendieron pero Justin no estaba a mi lado. La gente suspiró, al parecer había sido tan solo un corto circuito.
Miré debajo de la mesa por si Justin se encontraba ahí y me quería asustar pero tampoco estaba. Ya esto me estaba dando mal rollo, hasta que escuché su dulce voz. Era lejana. 
- Buenas noches a todos. -saludó Justin con una guitarra en la mano, subido a un escenario. 
Todo el mundo comenzó a gritar. Fans alocadas se encontraban en primera fila. No encontraba su mirada. Lorena se levantó y me agarró para conducirme hasta el escenario. Ryan nos siguió, y fue abriendo paso entre la gente. 
- Esta noche, es una noche muy especial y la quiero compartir con la chica que ha robado mi corazón, Sophie. 
La gente me miró, y me sentí paralizada. Subí al escenario con vergüenza, hasta que sentí la mano de Justin, agarrando la mía lo que me dio fuerzas. 
- Te odio -le susurré. Él rió, y comenzó a tocar la guitarra.
- Espero que no os importe que cante una canción. -tocó unas cuerdas y miró al público. 
Se oyeron unos "¡NO!". La gente lo arropaba y eso para él fue como estar en uno de sus conciertos. 
- Esta canción va para ti, Sophie por hacer que mis días sean más llevaderos y que me demuestres tu apoyo día tras día y que me ames, solo como tú sabes. Y también porque siempre estaré WITH YOU. -sonreí de oreja a oreja, y él comenzó a tocar.























No pude evitar emocionarme, las lágrimas salían y recorrían mi cara hasta caer al suelo. Justin me observó, y aunque siguió tocando, me apoyé en su hombro, y enterré mi cara en su cuello dejando que mis lágrimas cayeran sobre él. 
- Te quiero -le susurré mientras él me cantaba tan dulce y a la vez tan sexy que hacía que me derritiera. Estar con tu novio, que encima es Justin Bieber y que te cante delante de una gran multitud, es algo inexplicable. 
Terminó con un "Yeah, yeah..." y me abrazó muy fuerte, seguido de un beso apasionado y por el cual, aquellas personas que nos observaban con sus corazones encogidos, nos aplaudieron a más no poder. Mi hermana bailó toda la canción con Ryan. También lloró, lo pude notar.
Mis padres al fondo estaban abrazados y mi madre estaba muy emocionada. Así que, cuando bajamos del escenario y nos dirigimos hacia ellos agarrados de la mano, mamá se levantó y le dio un gran abrazo a Justin. 
- Gracias, por todo esto, hijo. Eres un muchacho increíble. -le confesó mi madre, dándole un achuchón de madre aunque no lo fuera. 
La noche transcurrió tranquila, emocionada, y agotadora. Era tarde, y mañana tendríamos que madrugar para ver como el chico de mis sueños vuelve a su rutina y me deja en pedazos. Pero no se lo reprocho, es más, me alegro por él. Sé que necesita ver a su madre y a su familia que tanto lo añora. Es su vida, y yo pertenezco a ella, pese a quien le pese, y por mucho que estemos alejados. Lo amo, y eso, nunca cambiará. 



martes, 12 de julio de 2011

Lo prometido es deuda :D Aquí os dejamos la segunda parte del cap. 43 Esperamos que os guste. Durante esta semana subiremos la última parte y un nuevo cap. si podemos, por eso, estad atentas :) No estamos viendo muchos comentarios, y creemos que es porque ya nos os gusta la novela :( No queremos que eso sea así, por eso, por favor COMENTAD MÁS. Os lo agradeceríamos muchísimo... Un beso <3

Capítulo 43 -"Un día diferente, especial, inolvidable" (2ª Parte)

(Esto es contado por Sophie)

Salimos del Starbucks, en el cual en la entrada nos esperaban unos cuantos paparazzis, que raro. Justin me apretó fuerte la mano cariñosamente, y lo miré. Me sonrió y le devolví la sonrisa aunque un poco falsa. No me hacía gracia que los paparazzis nos estuvieran persiguiendo, y sacarnos fotos cada vez que hacíamos algún gesto o simplemente al entrar en cualquier sitio. Me preguntaba si también nos querrían acompañar al servicio.
- ¡Justin! Por favor mira a la cámara. -le gritaban cuando pusimos un pie en la calle.
- ¡Hacéos una foto! -decían otros.
Justin miró a la cámara y nos pidió a los demás que hiciéramos lo mismo. Accedí, aunque sabía que mañana esas fotos estarían rondando por todas las redes sociales posibles. Pero, ¿qué más daba? Ya todo el mundo nos conocía a Lorena y a mí, e incluso a nuestros padres, que no tenían nada que ver en esto. Bueno, tal vez sí.
Al terminar de sacarnos unas cuantas fotos, comenzamos a caminar hacia nuestro próximo destino, el centro comercial. Los fotógrafos nos habían dejado en paz al obtener las fotos, pero sabíamos que eso no iba a durar para siempre.
Justin, me cogió por la cintura, como hacen las parejas al pasear. Eso me gustó, porque pese a todo, éramos personas como cualquier otras, enamorados.
Pronto, llegaron unas cuantas chicas, fans de Justin pidiéndole que se sacara una foto con ellas. Él muy amable, se sacaba fotos, firmaba autógrafos, les daba abrazos, y ese tipo de cosas. Inclusive, a veces, cogía él mismo la cámara, pues algunas chicas reaccionaban de una manera un tanto, sensible. Era obvio, ver a tu ídolo pasear por la calle, y tener la oportunidad de tu vida al conocerlo, es una cosa inexplicable, y nunca sabes como reaccionarás hasta que se de el caso.
Seguimos nuestro camino, dejando atrás a aquel grupo de fans, llorando, y temblando de la emoción. Todo iba muy bien, hasta que una chica, "supuesta" fan de Justin se nos acercó, haciéndonos parar. Cuerpo perfecto, cara preciosa, ojazos azules, pelo largo de un color rojizo, vamos una preciosidad. Hasta que me fijé en su ropa. Llevaba una camisa muy recortada dentro de una falta también corta. ¿Lo mejor? Que llevaba unos taconazos.
Justin no pudo evitar mirarla de arriba a abajo y hacerle un escáner a la muchacha. Los ojos se le salían, y se notaba que "mini" Bieber había reaccionado ante aquella preciosa chica.
- ¡Hola, Justin! -saludó ella con un pequeño beso en la mejilla derecha de Justin, haciendo que éste se sonrojara y se le dibujara una sonrisa tonta de oreja a oreja.
- ¡Hey, preciosa! -dijo mirandola a los ojos aún con aquella estúpida sonrisa en la cara.
Ryan no era tonto, y también la estaba devorando con tan solo un par de miradas, pero que para mi hermana, fueron suficientes, pues le dio un codazo y éste dejó de comerse a la chica.
Yo en cambio, estaba ahí parada. Una cosa es ser su fan, que lo abraces y esas cosas, pero otra es ponerte en plan ______ (ponedle el adjetivo que queráis) sabiendo que soy su novia, y que estaba presente ante tremenda escena.
- ¿Puedes sacarte una foto conmigo? -preguntó ella cariñosamente, agarrando a Justin de la mano. Por supuesto, dejó que se la cojiera. Entrelazaron sus dedos, quedandose muy pegados el uno del otro.
- Pero, ¿qué coño se cree esta tía? -dije en un tono no muy alto, eso sí, muy celosa.
Saltó el flash, y ambos siguieron juntos. La chica cogió de nuevo la cámara entre sus manos, dejando por fín las de Justin libres. Miraron la foto y rieron.
- ¡Muchas gracias, Justin! Te quiero. -tras agradecerle, se acercó a él, y lo besó muy cerca de los labios. Él sonrió, y ella siguió hacia el lugar que se dirigía. *Me imagino que a la esquina* pensé.
- Nos vemos. -dijo Justin sonrojado, y observando el trasero de la chica hasta perderla.
- ¿Justin, cariño? -le dije en un tono cariñoso.
- Dime. -contestó volviendo al mundo real en el que su novia era yo.
- Cuidado no te resbales. Hiciste un tremendo charco con tus babas. -le guiñé un ojo y empecé a caminar. Me sabía perfectamente donde estaba el centro comercial.
Lorena y Ryan rieron, y me siguieron.
- ¿Celosa? -preguntó Justin consiguiendo alcanzarme.
- No. Sólo me gusta cuando algunas de tus fans actúan en plan _____, poniéndote erecto a más no poder. No veas como me gusta. -dije irónicamente, claramente.
- Anda, Sophie. Tampoco es para tanto. Era muy guapa. Soy un chico, es imposible que no mire. -dijo agarrándome del brazo y mirándome fijamente a los ojos.
Lo ignoré y seguí mi camino, consiguiendo zafarme de su mano.
Iba a decirme algo más, pero ya habíamos llegado al centro comercial. Entramos por las puertas autómaticas, y andamos hasta encontrar una tienda que a Lorena y a mí, nos encantaba.
Al entrar, la chica de la caja se nos quedó mirando en plan: Es, Justin Bieber *-* Pero no se acercó, ni se inmutó. Lo único que hizo fue seguir atendiendo a las personas que estaban esperando en la cola.
- ¡Sophie! Dios, mira este vestido. -dijo Lorena con un precioso vestido en sus manos.
- Es muy bonito. Me encanta.
- ¿Por qué no te lo pruebas? -preguntó Justin. ¿La respuesta? No se la dí. Hice como si no hubiera escuchado su pregunta.
- ¡Uy! Mira aquel. -dije con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¡OMG! -dijo Lorena con un tono pijo. Las personas nos miraban con una cara muy rara.
Justin se acercó. -Ve a probartelo -volvió a decir Lorena, fascinada por aquel vestido.
- ¡Lore! -dijo Ryan, quien se encontraba en la entrada de la tienda, esperándonos. Se acercó.
- Cariño, ¿puedes venir conmigo? Quiero comprarle algo a mi madre, pero no sé el qué.
- ¿Unas tangas? -preguntó con gracia, Justin.
- Mira que eres tonto, dude. -dijo Ryan dándole un empujón juguetonamente haciendo que ambos rieran.
- Sophie, voy con Ryan. Vete a los probadores, y me esperas allí con ese precioso vestido puesto. Vuelvo enseguida. -se fue de la mano con Ryan.
- ¿Te acompaño? -me preguntó Justin, con ojos de cachorrito.
- Me sé el camino. Así que... ¡no! -le contesté molesta.
- Venga, Sophie, joder. No me hagas esto.
- ¿Hacerte el qué? ¿Dejarte mal delante de la gente?
- Sophie, baja la voz -me pidió.
- ¿Para esto si soy tu novia, no? -le alcé un poco la voz. Justin se quedó helado y no supo que decir.
Me di la vuelta, y fui en dirección a los probadores para cambiarme. Estaba molesta, por la incómoda situación en la que me encontraba hace 10 minutos, con la ______ aquella. Sí, estaba celosa, pero ¿quién no lo estaría al ver a su novio comiéndose con la mirada a otra chica que no es su novia?
No había nadie en ningún probador, así que, me puse en el último de todos, el más alejado.
Primero, me bajé la cremallera para que mis pantalones pudieran caer al suelo. Los recogí y los puse sobre una butaca que se encontraba dentro. Luego, pasé mis manos por mi barriga, y me la quité. Me miré en el espejo, observando a una Sophie en ropa interior. *Tengo buen cuerpo, pero veo que no es suficiente para Justin* pensé a la vez que soltaba un suspiro y una lágrima caía por mi mejilla. No lo hice aposta tan sólo salió, sin intención.
Fue entonces, cuando la cortina se abrió haciendo que mi cara se quedara pálida. Me giré y vi a Justin volviéndola a cerrar tras él entrar.
Se quedó mirándome, y se acercó. Me giré y me limpié con el dorso de una de mis manos la lágrima que había recorrido mi cara.

(Esta parte es contado por Justin)

Estaba esperando por fuera del probador en el que Sophie se cambiaba. Me senté en una de las sillas que había por fuera, y comencé a mover la pierna izquierda. Estaba nervioso. Por esa razón, me levanté sin más y abrí su cortina, sin que nadie me viera.
- ¿Sophie? -me ignoró, tampándose el rostro, para que no me diera cuenta que había derramado una lágrima -¡Hey! ¡Escúchame! -le supliqué cogiendo mi cara entre sus manos y obligándole a que sus preciosos ojos color marrón oscuro miraran los míos color café. -¿Estabas.. llorando? -puse una cara de preocupación, con una mirada triste. -No será por lo de antes, ¿verdad? -seguí diciendo con un tono de voz, que sonaba a culpabilidad. 
Asintió.
- Joder, Sophie. Lo siento, mucho. Si es que soy gilipollas. -dije pegándome yo mismo. -Por favor, perdóname. -volví a mirarla. -Sophie, eres a la única que amo, ¿me entiendes? Ni aquella chica por muy buena que estuviera podría compararse contigo, y con el amor que siento hacia ti. -apartó la mirada. -Por favor, mírame. -le supliqué de nuevo. -Te amo, Sophie. Ahora y para siempre. -posé mi frente sobre la suya. Podía sentir su aliento, mis labios estaban a dos centímetros de tocar los suyos.
- Está bien, te perdono. Es imposible no hacerlo si me miras tan dulce y me dices estas cosas tan bonitas...-sonrió. -Ahora, sal de aquí. -rió.
- No, no quiero. -la besé.
- Justin, venga, sal. -me pidió.
- Y, ¿si no quiero? -me crucé de brazos.
- Pues, te echaré. No eres bienvenido, señorito Bieber. -dijo intentando empujarme para que saliera.
La cogí de sus muñecas con cuidado, y la pegué totalmente con la pared del probador. Su cuerpo estaba totalmente pegado al mío. Estaba en ropa interior lo que me hizo perder la cabeza, y observar sus pechos. Ella se dio cuenta, y soltó una carcajada.
- Eres muy malo, ¿sabes? -me dijo con una sonrisa picarona.
- ¿De verdad? -pregunté sarcásticamente en lo que acercaba mis labios para rozar los suyos.
- De verdad -me respondió.
Solté sus muñecas, y cogí su cara entre mis manos, besándola apasionadamente. Ella rodeó sus brazos alrededor de mi cuello, y siguió besándome con la misma efusividad que yo a ella.
Estábamos demasiado pegados, y mi erección no hacía más que subir como el ambiente que caldeaba la pequeña habitación sin espacio.
Bajó sus manos por mis abdominales, y me quitó la camisa. Los miró asombrada y una sonrisa coqueta apareció en su bello rostro. La agarré por el culo, y la pegué un poco más a mi, haciendo que "mini" Bieber le punzara el vientre. Soltó un pequeño gemido al sentirlo. En ese momento, los pantalones sobraban. Comencé a besarle el cuello. Al sentir el contacto de mis labios sobre él, un escalofrío recorrió todo su cuerpo. El plancer comenzó a inundarla.
Colocó sus manos sobre el cinturón que rodeaba mi cintura. Ambos sabíamos que estaba deseando que el pantalón desapareciera por completo dejándonos a los dos en ropa interior, simplemente tela.
Nos besábamos muy apasionadamente, con respiraciones entre cortadas. Nos encontrábamos en una situación de exitación. Lo deseábamos, lo queríamos, hasta que...
- ¿Sophie? ¿Estás por aquí? -la llamó Lorena.
- Mierda. -susurré. Cogí mi camisa mientras Sophie se colocaba el vestido. Me subí encima de la butaca, la cual se encontraba en la esquina del probador ante el espejo, para que Lorena no viera mis pies.
- Sí, aquí estoy, pero necesito tu ayuda. -me miró y se empezó a reir. Se arregló un poco el cabello, después de haberse mirado al espejo. Salió, abriendo un poco la cortina, dejando que viera su perfecto culo tapado por un vestido que delineaba sus curvas.

(Narra Sophie)

-¡Vaya! ¡Estás asombrosa, hermanita! -me dijo Lorena con una gran sonrisa en su cara, y con los ojos abiertos como platos.
- ¿Me veo bien? -pregunté un poco tímida. No acostumbraba a llevar vestidos de ese tipo.
- ¡Perfecta! Justin se va a derretir cuando te vea. Por cierto, ¿dónde está? -me puse nerviosa al oir esa pregunta.
- Pues... creo que se fue a dar una vuelta. -mentí asintiendo con la cabeza.
- Oye, en lo que te cambias, voy a buscar mi vestido. -me sonrió y se dio la vuelta para ir en busca de su vestido. Tenía muy buen gusto, y a ella cualquier cosa le quedaba bien. Así que, seguro que estaría asombrosa.
Entré, y cerré la cortina tras de mí. Justin rió.
- ¡Qué poco! -dijo bajándose de la butaca.
- Anda, ponte la camisa, y sal de aquí antes de que te pillen. -reí.
- ¡Qué buena que estás! -dijo plantándome un beso en los labios, y mordiéndome el labio inferior.
- Tonto. -le di un beso, y salió.
Cuando salí, él se puso de pie, para marcharnos pero justo apareció Lorena.
- ¿Justin? No se supone que estabas en una tienda. -me miró desconfiada.
- Em, sí, pero no me gustaba nada y vine a ver que tal ibáis por aquí -mintió rápidamente.
- Pues no te vi. -me volvió a mirar desconfiada, pero Justin me volvió a sacar de la mentira.
- ¿Qué no me viste? Pero si te dije hola al entrar. Precisamente estabas mirando ese vestido, antes de cogerlo. -lo señaló.
- Vale, creo que ya me estoy volviendo loca del todo. -se puso una mano en la frente como la que tiene fiebre.
Reímos.
- Bueno, pruebate el vestido que quiero ver como te queda. -le dije metiéndole prisa.
Cerró las cortinas. Miré a Justin y no pudimos evitar reír.
- Por cosas como estas son por las cuales eres el amor de mi vida -me susurró sonriente, seguido de un beso.
Cuando Lorena se probó el vestido, y Justin y yo la alagamos por como le quedaba, fuimos a pagarlos. Justin me pagó lo mío aunque yo me negaba, pero como es tan testarudo, me calló con un bonito beso, el cual la dependienta miró impactada. En cambio, Ryan pagó lo de Lorena, pero ésta si que no se negaba. Es más le encantaba que le compraran cosas, eso sí, hasta un cierto límite. Luego, nos dirigimos a otra tienda, en la cual, nos compramos ropa más informales, para salir a dar una vuelta o para ir al instituto. Ryan esperaba por fuera. Creo que tiene alergia a las tiendas de chicas o algo de eso. Sólo entraba para pagar, pero por lo demás, observaba el tiempo pasar en el exterior de las tiendas.
Al terminar de comprar ropa, nos dirigimos a comer a un restaurante en el mismo centro comercial.
Nos sentamos en una de las pocas mesas disponibles. Mucha gente se acercaba y se sorprendía de que Justin estuviera por ahí. Me sentía demasiado observada. Algo que me incomodaba, pero que tenía que aprender a vivir con ello. Fans y más fans, venían hacia nosotros para sacarse fotos.
Pedimos lo que queríamos de tomar, y al rato, nos lo trajeron. Mientras comíamos, no se solían acercar, puesto que sería un poco molesto de su parte.
Ryan y Justin no paraban de comportarse como niños chicos, pero se divertían a su manera. Lorena y yo tan sólo reíamos y les deciamos lo loco que estaban.
- Chicos, mirad. Ahí hay un paparazzi y ahí otro. -informó Ryan, riendose.
- ¿Quieren una exclusiva? Pues tomad exclusiva. -Justin se acercó a mi y me besó, yo dejé que lo hiciera, pues no me puedo resistir a sus besos. Tras dármelo, reímos.

(Narra Justin)

Nos lo estábamos pasando en grande. No me importaba que miles de personas estuvieran observando como comía o lo que hacía. El estar con Lorena y con Sophie, era como ser un chico de 17 años, normal y corriente. Al igual que cuando hago bromas con Ryan. Eso no se puede comprar con el dinero. Esa era toda mi felicidad.
*Suena Never Say Never*
- ¿No jodas que tienes tu propia canción como señal de llamada? -preguntó Lorena sorprendida y soltando una carcajada.
- Shh. Es mi mamá -dijo con una voz de niño pequeño.

"Llamada entrante-Mamá"
- ¡Hola, mamá! -le contesté feliz.
- Hola, cariño. Que bueno escuchar tu voz, te extraño mucho.
- Y yo a ti también. Tengo muchas ganas de verte y de que me apachurres. Tengo miles de cosas que contarte.
- Ja, ja, ja... y yo a ti, Justin. Tengo unas cuantas sorpresas esperándote en casa. Aunque sé que...
- Mamá, no estropees el momento. -la interrumpí.
- Lo siento, lo siento. Ya veo que te lo estás pasando muy bien. Por cierto, ¿desde cuando volviste al instituto y yo no me he enterado?
- ¿Fotos verdad? -le pregunté, ya con la respuesta en mi mente.
- Sí, hijo, sí. Todo lo que haces o dejas de hacer sale por todas partes. Me alegra de que no salgan fotos comprometidas como las de Vicky y tú.
- Tranquila, mamá. Con Sophie no es así. -miré a Sophie y le dediqué una sonrisa.
- ¿Está contigo? -me preguntó.
- Sí. Estoy en un restaurante con Lorena, Ryan y ella.
- Salúdamelos, y diles que los quiero mucho, ¿vale?
- Sí, mamá. Les daré el recado.
- Te quiero, hijo. Recuerda que mañana cuando llegues, Kenny te estará esperando, como siempre.
- Tengo muchas ganas de verlo, y hacerle bromas de las mías -reí.
- Él también está deseando verte, al igual que Scooter, Usher, tus abuelos... -bajó el tono. -Y.. tu papá.
- Hace tiempo que no hablo con él, y me gustaría hacerlo. -mi voz cambió a un tono triste. Sophie lo notó y me dio la mano.
- Tranquilo, lo verás y a tus hermanos también. Os veo mañana, cielo. Cuidaos.
- Te quiero mamá.
- Y yo a ti.
"Fin de la llamada"

- ¿Todo bien? -me preguntó Sophie.
- Sí, princesa -le sonreí.
Pedimos la cuenta al camarero, pagamos y nos fuimos. A fuera nos estaban esperando los paparazzis. Por eso, saqué mi mejor sonrisa y finjí que todo iba de maravilla. Aunque, dentro de mí, había algo que no dejaba que fuera feliz del todo. Recuerdos y más recuerdos dolorosos y tristes venían a mi cabeza, una y otra vez.

                                                  CONTINUARÁ...

domingo, 10 de julio de 2011

Hola beliebers! Os dejamos la primera parte del cap. 43. Entre hoy y mañana subiremos la segunda y en esta semana la tercera. 
Aww! Muchisimas gracias a nuestros seguidores que son 118 ya y casi 10000 visitas :)
Muchas gracias a todas las que leen nuestra novela y por fa, comentad mas. Pedid el siguiente :) 

Capítulo 43 - "Un día diferente, especial, inolvidable" (1ª PARTE)

(Esta parte es contada por Justin) 


Me desperté, y me moví entre las sábanas haciendo que mis ojos se fueran directamente a la ventana. Aún el sol no había despertado, no había ni un rayo, mas el cielo estaba despejado. Me acerqué hasta la ventana y corrí un poco la cortina intentando no despertar a Ryan. Miré hacia el mar, hacia la línea del horizonte que se divisaba desde el sitio en el que me encontraba de pie.   Con una mano en la cortina y otra en la ventana, mientras mis ojos aún seguían clavados en el precioso mar, pensaba en todo lo que iba a extrañar a Sophie al volver a separarme de ella. Hoy era el último día que tendría para poder estar con la chica a la que más amo y deseo en este mundo. Mañana sería nuestra despedida, una despedida triste, con sentimientos, con todo lo que tenemos, pero que no se ve, se demuestra. No quería dejarla, haría lo que fuera por ella, pero mi vida es así de complicada, y tengo que hacer demasiados esfuerzos. Quiero volver con fuerzas a mi gira, que todo el mundo vea que amo a mis fans, y que los aprecio mucho. 
Oí como Ryan se movía y soltaba un suspiro. Me giré y lo vi abriendo los ojos, un poco escandilado. No sé de que, pero como él es muy raro... Mejor dejarlo así. 
- Hey, tío, ¿qué haces despierto a estas horas? -preguntó con una voz baja, casi en un susurro.
- No puedo dormir más. Necesito estar con Sophie ya, y aprovechar cada segundo, cada minuto... 
- Vale, tío, lo he pillado... -me interrumpió soltando una carcajada. - Te pones demasiado dramático. -se tumbó en la cama, y dirigió su vista hacia el techo de la habitación. -Pero.. te entiendo, porque yo estoy igual. ¿Crees que nos pasará otra vez lo mismo? -me preguntó. Esta vez, mirándome. 
- Espero que no. No me puedo permitir perderla otra vez. Esta vez, no. -volví a observar el mar. 
- Lo sé. Si las perdemos ahora sería como... 
- Como si el mundo se acabara... -terminé su frase. Ryan al escucharlo, soltó una carcajada de nuevo y me lanzó un cojín. 
- Por cierto, ¿hoy haremos algo especial, verdad? -me preguntó después de que yo le hubiera lanzado el cojín que me había tirado. 
- Sí, tengo algo en mente, pero me tienes que ayudar. -le dije mientras me acercaba a él. 
Le empecé a contar lo que tenía en mente para las chicas, en lo que él iba aportando ideas nuevas. 
- Esta noche, va a ser muy especial. -dijo Ryan, levantandose muy emocionado.
- Ni que lo digas. Venga, vamos a hablar con Elena. -le dije mientras abría la puerta con cuidado para no hacer ruido. 
Llegamos a la cocina donde estaban los padres de Sophie. Debido a que esta semana habíamos convivido juntos, teníamos más trato con ellos. Elena, la madre de Sophie, es una persona increíble, se parece a mi madre mucho en ese aspecto. Hablando de ella, la he llamado varias veces, y la echo muchísimo de menos. Al igual que a Scooter, a Kenny, y también a mi padre y a mis hermanos. Algún día, Sophie los conocería y no podía esperar más para que ese momento llegara. Llevamos meses juntos y me encantaría que conociera a toda mi familia, porque sé que esto va a durar mucho tiempo más. 
- Buenos días, señora. -saludó Ryan con una sonrisa.
- Buenos días, chicos. -nos saludó ella con una sonrisa de vuelta hacia los dos. 
- ¿Qué tal, chicos? ¿Cómo habéis dormido? -nos preguntó Paul. 
- Bien, como siempre, señor. -le contesté un poco tímido, pues le tenía mucho respeto. 
- Me alegro. Me da mucha pena de que mañana os tengáis que ir. Por cierto, cariño -se dirigió a Elena, quien estaba preparando las tostadas. -¿Los llevas tú o los llevo yo? 
- No se preocupe por eso, señor. Cogeremos un taxi, de verdad ya han sido suficientes molestias -le respondí. 
- ¿Molestias? Para nada, hijo. Os llevaremos, y no hay más que hablar. -nos dijo con una sonrisa, mientras se levantaba de la silla en la que se encontraba sentado, y me ponía una mano en el hombro. -Os veo luego. Portaos bien. 
- Hasta luego, señor. -le dijimos con un gesto de despedida. 
- ¿Queréis desayunar? -preguntó Elena -¿Y las niñas? No quiero que se vuelvan a quedar dormidas. 
- Ya las voy a despertar yo, Elena. No se preocupe. -se ofreció Ryan. 
- Gracias, cielo. -me miró -¿Quieres desayunar, Jus? -me preguntó. 
- Verá, Elena. Ryan y yo, nos preguntábamos si... -tragué saliva.
- ¿Si...? -sonrió. 
- Si Sophie y Lorena podrían faltar a clase -me miró con cara dudosa -pero, solo por hoy... -me retracté. 
- Justin, sé que va a ser muy difícil para vosotros estar separados durante un cierto tiempo, pero... es que, quiero que mis hijas tengan su vida normal, y eso incluye, tener que ir al colegio. Dentro de poco empezarán los exámenes y quiero que vayan bien en las asignaturas, no sé si me entiendes... 
- Por supuesto, que sí, señora. Lo entiendo perfectamente. -le sonreí  intentando esconder la tristeza que se había declarado en mí por haber oído aquellas palabras. -Aunque sea, ¿podríamos llevarlas a desayunar a alguna cafetería de por aquí? -pregunté amablemente.
- Eso me parece mejor idea. -me contestó. 
- Buenos días. -apareció Sophie por la puerta de la cocina, con una sonrisa, que era mi perdición, mi vida. Tan solo pensar en que estaría sin ver esa preciosa y dulce sonrisa durante semanas, me ponía los pelos de punta. 
- Buenos días, princesa -me acerqué hasta ella, y le di un pequeño beso en la mejilla. Se sonrojó. 
- Buenos días, mamá. -se acercó hasta ella y le dio un abrazo corto. 
- Buenos días, cariño. -le correspondió el abrazo. 
En ese momento, apareció Lorena abrazada a Ryan. 
- Hola, mamá. -se acercó, dejando a Ryan a mi lado. 
- Hola, nena. -le dio un beso en la frente, y siguió limpiando los platos que le quedaban en el fregadero. 
- ¡Qué hambre! -se quejó Lorena. 
- Pues, llegáis tarde. No he preparado nada para desayunar. -mintió Elena. 
- Pero, pero.. ¿por qué? -le preguntó su hija Lorena haciendo pucheros. 
Reímos. 
- ¿Estos dos se comieron todo, verdad? -preguntó Lorena, dramatizando y un poco molesta, pero de broma. 
- ¡No! -le dijimos Ryan y yo con una mirada atravesada. 
- Oye, Bieber, no te pases. -Lorena se acercó a mi y me pegó un pequeño puñetazo en el hombro, jugando. 
- Auu -me quejé -Eso, duele, Lore.. -hice pucheros yo también.
- ¿No tienes fuerza, eh, amor? -me preguntó Sophie. 
Elena no aguantaba la risa, pues nos comportábamos comos unos niños, pero al menos disfrutaba de nuestra compañía. 
- Y, ¿por qué no váis a desayunar a la cafetería esa que tanto os gusta, chicas? -consiguió decir Elena. 
Le sonreí, dulcemente. 
- ¿Al Starbucks? -preguntó Sophie. 
- Sí, sí, sí, venga, por fa, chicos.. -suplicó Lorena, agarrando del brazo a Ryan y con ojos de cachorrito. 
- Hola, Bella. -dijo Sophie de repente, mientras la cogía. -¿Cómo estás, peque? -Todos miramos a Bella, y le hacíamos gestos cariñosos, y al parecer, le encantaban. 
- Está bien -dijo Ryan por fín, después de que Lorena le estuviera insistiendo. Lorena me miró  con cara de pena, y como había sido mi idea, acepté.  
- Va, venga. Nos vemos aquí en 10 minutos, ¿vale? 
- ¡Bien! -gritó Lorena, quien enseguida subió a cambiarse. 
- Será mejor que nosotros también nos vayamos a vestir. -nos dijo Sophie. 
- Vamos, Bella. -le dije a la pequeña perrita, al acercarme hacia Sophie y hacia ella, para que viniera conmigo. 
- ¿Te han dicho alguna vez que por las mañanas te ves más hermosa que nunca? -le pregunté a Sophie de una forma muy coqueta. 
- Calla, tonto, y dame un beso. -accedí y la cogí por la cintura haciendo que su cuerpo quedara pegado al mío. Le acaricié el rostro, y le di un beso en aquellos labios que para mí, eran como estar en otra dimensión.
Tras aquel beso, terminamos de subir las escaleras, y cada uno se fue a sus respectivas habitaciones. 
Cuando llegué a la mía, Ryan ya se había puesto los pantalones. Cerré la puerta, y me quedé mirando sus pantalones fijamente. 
- ¿Qué? -rió. 
- ¿Esos pantalones no son míos? -lo fulminé con la mirada y se miró al espejo.
- Ostras, lo siento, no me di cuenta. -se disculpó, y comenzó a desabrochárselos. 
- Da igual. A parte, te quedan muy sexy -le dije con una voz femenina y picarona. 
Soltó una carcajada, y yo igual. 


Yo me puse esto: 


Ryan optó por quedarse mis pantalones vaqueros, y ponerse una camisa de cuadros azul. 


Me peiné un poco con los dedos, Ryan se echó un poco de gomina, y salimos de la habitación.


Al bajar, las chicas no estaban allí, así que decidimos esperarlas en el sofá. 
Elena, tenía que ir a trabajar, mas se sentó con nosotros para charlar en lo que ellas bajaban. 
- ¡Ya estamos! -oímos la voz de Lorena detrás de nosotros. Nos levantamos y fuimos hacia la puerta. 


Sophie iba muy guapa (como siempre): 




- Esperad, que tenemos que coger las maletas para clase, y eso. -nos dijo Sophie.
- ¿Sabéis qué, chicas? Hoy mejor que no vayáis a clase. Ya tendréis tiempo para ir, pero bueno, estos días son especiales, ¿verdad, Justin? -al oír lo que Elena acababa de decir, se me dibujó una gran sonrisa.
- Sí, Elena. -miré a Sophie quien estaba sorprendida al igual que Lorena, y vi que también una sonrisa había aparecido en su precioso rostro. 
- ¡Guay! -dijo Lorena muy exaltada. 
Reímos. 
- Portaos, bien, chicos. Os veo, luego que me tengo que ir a trabajar. -nos dijo Elena. 
- Os lo merecéis. -me susurró. 
- Gracias. -le dije. 
Salimos de casa de camino a la cafetería. Sophie estaba un poco callada, aunque ya sabía por qué razón estaba así, mas nada iba a impedir que hoy fuera un día especial.
Llegamos al Starbucks y nos sentamos en los cómodos sillones. Cada uno se pidió lo suyo, lo pagamos, y comenzamos a charlar. Sophie estaba a mi lado así que, tenía mi brazo por encima de sus hombros. De vez en cuando, me miraba y nos dábamos pequeños besos. Entre risas y tonterías, se nos pasó la noción del tiempo. 
- Chicas, ¿os venís de compras con nosotros? -preguntó Ryan aprovechando un momento de silencio que hubo. 
- Pero... no hemos traído dinero. -contestó Sophie. 
- Nosotros invitamos. 
- ¿Qué? Ni hablar. -dijo Sophie negando con la cabeza.
- Venga, amor. No seas así, por favor, permíteme que pague lo tuyo. -le dije acariciando su mejilla izquierda, con la llema de mi dedo pulgar. 
- Pero, Just.... -puse uno de mis dedos sobre sus labios haciendo que éstos callaran. 
- No hay peros que valgan. -le sonreí y le di un beso. 


                                                       CONTINUARÁ... 

jueves, 7 de julio de 2011

Beliebers, os dejamos el capitulo 42. Prometimos que esta semana os subiriamos dos capitulos por la espera. Esperábamos tener mas tiempo para poder publicar, pero nos han surgido algunas cosas y por eso hemos estado dos semanas sin subir capitulo. Y nos parece injusto, porque vosotras siempre comentáis. Asi que bueno, como ya hemos dicho intentaremos subir lo más rápido posible. Muchisimas gracias por ser fieles lectoras y no abandonarnos.
Un beso :)

Capitulo 42 - "Un día, más bien desastroso"

Dos. Esos eran los días que me quedaban para estar con Justin. Únicamente dos días, para estar juntos hasta dentro de mucho tiempo.
Me desperté de madrugada, no podía dormir. Miré el reloj eran las 3.00 de la mañana. Solo daba vueltas y más vueltas en la cama. Estaba demasiado preocupada para conciliar el sueño. Sólo podía pensar en que en tan solo 48 h Justin estaría de nuevo, lejos de mí. Tenía miedo de volver a perderlo, de que se olvidara de todo lo que tuvimos y tenemos. Decidí bajar a la cocina a por un vaso de agua y después volví a la habitación, pero sin querer tropecé con la silla y Lorena se despertó.
- ¿Sophie que haces despierta a estas horas? - me preguntó.
- Nada… Solo baje a por agua, tenia mucha sed - conteste disimulando mi preocupación
- Ya, claro… ¿No me vas a contar que te pasa?
- No me pasa nada, Lore, en serio.
- Ah, bueh… Ya se por que estas así. ¿Es Justin no?
- Esta claro que a ti no te puedo engañar… Pues sí, es por él. Porque no dejo de pensar que en dos días se va y no se cuando lo volveré a ver.
- Sophie, a mi me pasa lo mismo con Ryan, te entiendo perfectamente.
- Si, Lorena. Pero para Ryan es más fácil poder venir a aquí, para verte. En cambio Justin estará de gira…
- Si, pero yo también estoy preocupada. No me gusta verte así y menos ahora que las cosas van tan bien
- Bueno supongo, que el tiempo pasará rápido o al menos eso espero, porque me he dado cuenta de que Justin cada día se ha ido convirtiendo en una persona muy importante en mi vida y sin el aquí, las cosas no serán lo mismo.
- Sophie, ahora no pienses en eso. Intenta dormir y aprovechar los días que te quedan con él. No pienses en lo que pasará, piensa en el presente.
- Tienes razón. Será mejor que descanse que mañana tenemos clase y ya se verá como van pasando las cosas. Buenas noches Lorena
- Buenas noches, Sophie. Y si te sientes mal no dudes en despertarme.
- Esta bien, muchas gracias.
El maldito despertador ya estaba sonando. Lo apagué y seguí durmiendo hasta que escuché los gritos de Lorena.
- Vamos Sophie, ¡levántate! Vamos a llegar tarde
- ¿Qué? ¿Qué hora es?
- Son las 8 menos cuarto, te has dejado dormir. Esto no es propio de ti. La que se queda dormida soy yo no tu.
- ja, ja, ja. Supongo que hoy me toco a mi - dije riendo.
- Venga vamos, cámbiate, te espero abajo y coge algo para ir desayunando por el camino.
- Vale, mama - dije mientras me reía.
- Muy graciosa. Date prisa - me dijo Lorena apurada.
Me cambie lo mas rápido que pude, pasé por la cocina, cogí un bollo y salí de casa con Lorena. Ni siquiera me dio tiempo de darle los buenos días a Justin. Definitivamente hoy no sería mi día.
Las clases como siempre pasaron aburridas, yo ni siquiera prestaba atención a los profesores, me pasé el día pensando en Justin y en que mañana se iría.
Lorena me esperó a la salida y fuimos caminando a casa, ya que los chicos estaban de compras, para apurar sus últimas horas aquí. Nada más llegar a casa subí a mi habitación y me acosté en mi cama, boca arriba. Sólo me venían recuerdos de Justin, ¿Qué me pasaba hoy que solo pensaba en el? Respuesta: Mañana era mi ultima día con el y estaba asustada. Me dormí, si, pensando en él, como no.
Y como por la mañana, Lorena fue mi despertador.
- Sophie, despierta. Ya llegaron los chicos de comprar.
- No tengo ganas de bajar - dije un poco triste.
- ¿Otra vez con lo mismo? Sophie, ya hemos tenido esta conversación. Si te quieres quedar aquí muy bien, tu sabrás lo que haces - dijo Lorena enfadada mientras salía de la habitación.

(Esta parte es contada por Justin)
Ryan y yo llegamos de comprar, estábamos muy cansados. Cuando entramos en la casa solo estaba Lorena viendo la tele. Le pregunte donde estaba Sophie y me dijo que estaba dormida y que subiría a despertarla.
A los pocos minutos bajó Lorena, pero Sophie no venía con ella.
- ¿Y Sophie? - pregunté preocupado.
- No quiere bajar - dijo Lorena
- ¿Por?
- Justin. Ella está muy preocupada porque mañana es el último día que estaréis aquí…
- Pues por eso mismo, deberíamos aprovechar el tiempo en lugar de encerrarse en su habitación.
- Lo se, eso le he dicho yo, pero no me hace caso…
- Voy a hablar con ella, ahora vuelvo
Me levanté del sofá y subí las escaleras en dirección a la habitación de Sophie, toqué la puerta, pero nadie respondió, así que decidí entrar. Y la vi. Allí, sentada en el suelo, llorando. Me acerqué a ella, acomodándome a su lado y la abracé.
- Princesa, por favor, no te pongas así - dije mientras le limpiaba las lágrimas.
- Justin, yo no quiero estar así, pero no es fácil.
- Lo sé, ¿crees que para mí esto es tan sencillo?
- Ya se que no, pero encima hoy ha sido un día desastroso. Primero no puedo dormir, después, en clase no presto atención y encima no te he visto en todo el día, porque estabas de compras con Ryan - dijo un poco enfadada.
- Sophie, no quiero discutir. Solo quiero aprovechar cada momento contigo, ¿vale?
- Está bien, lo siento
- No pasa nada. Solo quiero que sepas que te amo y que no debes tener miedo porque me vaya, porque no te voy a olvidar. Además te llamaré todos los días.
- Yo también te amo, Justin. Siento comportarme como una cría supongo que no soy capaz de enfrentar las cos…
- Shh - dije, mientras ponía un dedo en sus labios.
Y entonces la besé, de una forma totalmente diferente a como lo había hecho anteriormente, como si necesitara de sus besos para vivir.
- No se si voy a poder sobrevivir sin tus besos - dije con mis labios sobre los suyos.
- Ni yo. Te amo tanto… Nunca pensé en que se podría llegar a querer tanto a una persona. Tu eres el culpable, mira como me tienes - dijo mientras sonreía.
- Por fin sonríes, creí que no volvería a ver esa hermosa sonrisa.
- Pues lo siento, cariño. Pero no te vas a librar de mí tan fácilmente.
- Ah ¿no? Eso ya lo veremos - dije mientras la soltaba.
- Muy bien, tú te lo has buscado.
Después de esas palabras quedé un poco confundido, pero entonces ella me agarró de la camisa y me acercó más a ella, hasta pegar nuestros cuerpos por completo. Ya la agarré por el trasero y entonces ella soltó un pequeño gemido por el roce de mi erección. Me tomó del cuello y comenzó a besarme, nuestras lenguas rozaban y nuestros labios iban al mismo compás, encajando perfectamente.
Nos separamos para poder respirar, mientras no dejábamos de mirarnos a los ojos.
- Wow! Eso ha sido… Mira como me has puesto - dije mirando mi erección.
- ja, ja, ja Eso pretendía, cariño. Además me he podido dar cuenta de que "mini Bieber" se ha despertado - dijo juguetona.
- Pues me parece que alguien lo tendrá que calmar - le dije mientras la miraba pícaramente.
- Pues a mi me parece, que ese alguien no voy a ser yo - me dijo mientras se separaba de mi y salía por la puerta.
Me había dejado ahí, votado y con las ganas.
- Ah! Y eso te pasa por hacerme sufrir - dijo retrocediendo y riendo.
- Me las pagarás, princesa
- Ya, claro. Cuando quieras - me dijo mientras me guiñaba un ojo.
El resto de la tarde pasó tranquila, estuvimos con Lorena y Ryan cantando en el Sing Star que tenían las chicas.
- Pero mirad quien va perdiendo. Muy penoso, Bieber - dijo Ryan burlándose.
- Esto tiene que estar mal - dije yo.
- Si, claro - dijo él irónicamente.
- Venga, mi vida. No pasa nada es solo un juego - me dijo Sophie.
- Si, pero es que aquí el cantante soy yo y no puedo perder en esto. Eso arruinaría mi reputación - dije dramatizando.
- Anda, no seas dramático y siéntate que es mi turno - dijo Lorena.
Y así estuvimos hasta la hora de cenar. Comimos con los padres de Sophie y Lorena y después nos fuimos cada uno a sus respectivas habitaciones a dormir. Pero yo antes, pase por la de Sophie. Entré despacio para no hacer ruido y deposité un pequeño beso en sus labios.

(Narra Sophie de nuevo)
Estaba muy cansada, así que me fui a dormir. Necesitaba descansar, después del día que había tenido era lo menos que podía hacer. Entonces noté que alguien abrió la puerta de mi habitación y pude darme cuenta de que era Justin, así que decidí hacerme la dormida. Se acercó a mi me dio un beso en los labios y me susurró un "Buenas noches princesa, te amo". Eso fue lo ultimo que escuché, ya que al poco rato caí dormida. 

miércoles, 6 de julio de 2011

What's up, beliebers? Bueno, perdonadnos por la tardanza, pero es que no teníamos inspiración... Aunque gracias a nuestros 114 seguidores las ganas han vuelto y el cap. 41 también :D Aquí os lo dejamos, es bastante largo y esperamos que os guste. Por favor, comentad más, os lo agradeceríamos mucho :D Mañana el cap. 42 :D Muchas gracias, por continuar leyendo nuestra novela, a pesar de las tardanzas, intentaremos cambiar eso. Os queremooos!! <3

Capítulo 41: "Vuelta al instituto con dos sorpresas"

6am. Suena el despertador. Ese ruido tan molesto no para. Cada cinco minutos vuelve a sonar haciendo que mi sueño termine. Me muevo entre las sábanas, en la habitación hay poca claridad. Me froto los ojos e intento levantarme, pero debido al cansancio me quedo sentada en la cama. Suelto un bostezo no intencionado a la vez que cojo el despertador para mirar la hora. Aprovecho para apagarlo, pues el sonido que produce me molesta. Me percato de que es temprano, pero aún así, me debo levantar. Aún sentada, contemplo la habitación silenciosa, sin ruidos. Observo que a mi izquierda se encuentra mi hermana, quien todavía está en un profundo sueño, sin moverse a pesar de que el ruido no paraba hasta ahora. Intento no despertarla consiguiendo poner mis pies en el suelo, introduciéndolos en las zapatillas que se encuentran en el mismo lugar donde las dejo cada noche antes de dormir. Noto algo haciéndome cosquillas en los pies, Bella. La primera sonrisa de la mañana se dibuja en mi rostro. La acaricio con cuidado, y la cojo suavemente. Se pone contenta de que la haya cogido. Me levanto con ella en mis brazos. Me miro al espejo. Tengo un bonito pijama de pantalón corto y camisa de asillas de Piolín. Bella me mira, intentando entender por qué hay otra Bella en frente de ella. Dejo de mirarme debido a mi cara de sueño. Abro la puerta lentamente sin hacer ruido. Pongo a Bella en el suelo, y me dirigo hacia la habitación de los chicos, la cual también está silenciosa al igual que la casa entera. Está un poco entre abierta, por eso, me atrevo a abrirla un poco más para poder mirar. Escucho a alguien roncar, Ryan. Mientras que Justin, duerme como un angelito. De nuevo, se me escapa una sonrisa al verlo de esa manera tan dulce. No lo puedo evitar. Lo quiero como nunca he querido a nadie. Cierro la puerta. Esta vez me dirigo hacia la cocina. No hay nadie así que aprovecho para preparar el desayuno. Coloco los vasos, las cucharas, todo lo necesario para el desayuno. Escucho unos pasos que hacen que mis ojos se dirigan hacia ellos. Es mi madre. Al verme, se sorprende, pues es temprano y se queda atónita al ver la mesa preparada con el desayuno puesto en ella. Sonrío. Ella me devuelve la sonrisa, se acerca y me planta un beso de buenos días en la frente. Cierro los ojos al sentirlo, y le doy un abrazo. No me dice nada, tan solo se sienta. Vuelvo a escuchar unos pasos. Mi madre y yo miramos, y encontramos a mi padre con el pelo arreglado y vestido para irse a trabajar al igual que mi madre. También se sorprende, y hace lo mismo que ella anteriormente. Tampoco dice nada. A lo largo de unos varios minutos, éstos se levantan acabando de desayunar. Dejan su vaso y plato en el fregadero y ambos me dan un beso en la mejilla. Observo como se marchan, y con un gesto les digo adiós. No quiero empezar a desayunar sin los chicos, pero no hace falta que les avise de que bajen a desayunar, ellos ya lo hacen. Al llegar a la puerta de la cocina, me sonríen.

- ¡Vaya! -exclamaron los tres impactados, por decirlo de esa manera al ver que todo está preparado para que empiecen a comer.
Justin se acercó y me dio un beso en la mejilla seguido de un: "Buenos días, princesa".
Lo miré y le sonreí.
- Si que te has lucido, ¿eh, hermanita? -dijo Lorena.
- Bueno, tan solo es un detalle. -le contesté.
- Un buen detalle de tu parte, Sophie. -me dijo Ryan cariñosamente.
- Bueno, empecemos que se va a enfriar -les dije.
Desayunamos, mientras hablábamos de como son las clases aquí, ya que los chicos se interesaron por saberlo.
Al terminar, recogimos los platos, vasos, y utencilios usados y los pusimos en el fregadero. Luego, cada uno se fue a sus respectivas habitaciones para cambiarse, puesto que teníamos que ir al instituto y ellos nos acompañarían, cosa que sería un poco díficil, por las fans de Justin.
Yo me puse esto:














Lorena esto:





















Salimos de la habitación, con otro aspecto, un poco más decentes. Pelo planchado, un poco de base, la raya y un poco de rimel para que las pestañas lucieran un poco más alargadas. Lorena era más presumida que yo en el aspecto de vestir, pero en el tema del maquillaje no se solía poner mucho, pues no es su estilo, ni el mío tampoco.
Bella, estaba sentada en el sofá del salón, al lado de nosotras, pues esperábamos a los chicos.
- ¡Vosotros dos! ¡Se nos va a hacer tarde! -les gritó Lorena.
- ¡Vamos! -se oyeron dos voces.
- Ya estamos. -dijo Justin mientras bajaban por las escaleras.

Justin iba así:
- ¿Sophie? -me llamó.
- Dime, cielo. -me acerqué.
- ¿Y la correa de Bella? -me preguntó.
- Pues, está arriba, en la habitación. ¿Por?
- ¿No pretenderás que la dejemos sola? -me fulminó con la mirada juguetonamente.
- No. A caso, ¿vosotros no váis a estar en casa? -les pregunté.
- Pues, teníamos pensado dar una vuelta hasta que vosotras salgáis del insti. -contestó Ryan.
- ¿Creéis que podréis? -arqué una ceja.  
- Claro que sí. No está Kenny, pero he aprendido muchas cosas de él. -dijo orgulloso.
- No creo yo eso, guapo. -le guiñé un ojo y me dispuse a subir las escaleras.
- Pero, pero, ¿por qué? -dijo haciendo pucheros.
- Tú sabrás -reí. -Vengo, enseguida. Voy a buscarte la correa de Bella.
- ¡Sophie! Como lleguemos tarde a clase, te mato. -me advirtió Lorena.
Pero no tardé nada, así que cuando bajé y le di a Justin la correa le guiñé el ojo a Lorena. Cogimos las mochilas, las carpetas, y salimos de casa.
Ryan cogió a Lorena por la cintura, y Justin a mí de la mano, mientras que en la otra llevaba a Bella, la cual se paraba a cada momento porque no paraba de oler el suelo.
- Bella, no le hagas ni pipí ni caca a Justin, ¿vale? -reí.
- Muy graciosa, tú. -me miró atravesado. Aunque seguido de eso, me dio un beso, que por supuesto le correspondí.
- Estás muy guapo, amor. ¿Vas a ligar?
- ¿Quién sabe? Tal vez, me encuentre a una rubia con unas grandes.... -no terminó la frase porque le di un pequeño golpe en el hombro. -Eso dolió. -se quejó.
- La próxima será más fuerte. -lo fulminé con la mirada.
- Y, ¿si no hay próxima? -preguntó sarcásticamente.
- Conociendote, la habrá. Así que, no me tientes, cariño. -aceleré el paso, pero él logró ponerse a mi altura de nuevo.
- No te enfades, princesa. Sabes que tú eras a la única que AMO. -me dijo tiernamente mientras su mirada se clavaba en la mía.
- Tonto. -le besé.
- Bueno, parejita. Preparaos. Ya hemos llegado. -nos dijo Lorena.
Llegamos a la entrada del instituto, donde habían un par de chicas. Al principio, no se percataron de que estábamos ahí, pero una de ellas al vernos a Lorena y a mi, se supuso que esos dos eran Ryan y Justin. Efectivamente, así era. Nos acorralaron, y empezaron a gritar.
- Chicas, chicas, dejad paso, por favor. -dijo Justin no alterado, al contrario con una voz tranquilizadora.
- ¡Justin! -gritaban. -¡Sácate una foto conmigo, por fa!
- Dios mío. Es Justin. -decían otras.
Cada vez, venían más y más chicas al encuentro de Justin. Ryan, Lorena y yo, conseguimos quitarnos de aquellas chicas que nos tenían acorralados, y por las cuales temíamos nuestras vidas.
- Chicas, nos sacaremos fotos y todo lo que queráis, pero por favor dejadme un poco de espacio para poderme despedir de mi novia. -las chicas abrieron paso.
*Mierda* pensé con cara asustada.
- Buen día, princesa. -se acercó más a mi, y me dio un beso delante de todas aquellas fans, que se quedaron de piedra al ver aquella escena.
Cuando Justin terminó de darme el beso, lo único que le pude decir fue:
- Te mataré.
Me di la vuelta, cogí a Lorena del brazo, y nos introdujimos entre la multitud para poder entrar al instituto.
Justin se quedó con cara de preocupación por lo que le había dicho. No entendía el por qué de mi reacción si ya todo el mundo sabía que yo era la novia de Justin Bieber.
Pasamos todo el día con miles de chicas a nuestro alrededor, mirandonos de malas maneras o intentando ser nuestras amigas, para de esa manera, poder acercar a su ídolo. 
Yo las ignoraba completamente, me daban igual. Aunque también me sentía un poco agobiada por las preguntas que me hacían. Preguntas comprometedoras, que nos afectaban a Justin y a mí. Otras me criticaban, hasta me insultaban en mi cara. Yo lo único que hacía era sonreírles y ya está. Un consejo que me había dicho Justin.
*Si alguien te insulta o te habla de malas maneras, pisoteándote. Lo que tienes que hacer no es insultarle tú de vuelta, pues estarías a su nivel, si no sonreirle, y hace que se trague su odio*
Ahora entendía lo que era ser la novia de Justin. Nunca me habían agobiado tanto, pero por culpa de esas personas que me insultaban no dejaría a Justin por nada del mundo. Si ser la novia de Justin Bieber significa que te critiquen, que te odien, que salgas en la TV, o lo que sea, lo seguiré haciendo, porque el amor que existe entre Justin y yo es mucho más fuerte que la envidia de los demás.

Tocó el timbre de la salida. Suspiré de alegría. Entre la gente que salía de prisa por los pasillos para ya poderse ir a casa, divisé a Jeremy. Estaba hablando con sus amigos, uno de ellos Mark. Me acerqué, pero por lo visto, me vio y lo perdí de vista.
Suponía que no querría hablar conmigo, lo cual me dolía, pero le tenía que dar un tiempo con el fin de que me perdonase.
Justin y Ryan nos esperaban en la calle. De una de las manos de Ryan colgaba la correa de Bella, así que nos supusimos que estaría con ellos como ellos nos habían dicho. Y, ¿como no? Allí estaban miles de chicas gritando, llorando, sacándose fotos, e incluso unos cuantos paparazzis andaban por ahí intentando tener una exclusiva. Ryan nos hizo unas señas de que saliéramos por la puerta de atrás, así no seríamos vistas, ni entrevistadas. En cambio, el pobre Justin no se podía quitar de encima a la prensa. A todo eso, se le sumaba el no poder pasar, debido a las fans que cada vez eran más.
Estuvimos esperando un rato, hasta que Justin apareció asfixiado de tanto correr.
- ¡No puedo más! -dijo con las manos en las rodillas, haciendo una mueca de cansancio.
- Venga, tío. Tenemos que seguir. Ya estamos cerca de la casa de las chicas. -le animó Ryan.
Comenzamos a correr y nos desviamos por una calle. Conseguimos despistarlos, y tomar un poco de aire.
- No hay moros en la costa -dijo Ryan.
- ¿Todos los días será así? -preguntó Lorena.
- Si tenemos que hacer este esfuerzo por vosotras, lo haremos. -contestó Justin.
Me miró y le sonreí tiernamente.
Al llegar a casa, lo primero que hicimos fue sentarnos en el sofá.
- Por poco. -dijo Justin removiéndose los pelos.
- Ni que lo digas -contesté yo con la cabeza apoyada en su hombro izquierdo.
- Vamos a comer. -nos dijo Lorena.
Y así fue, comimos mientras que los chicos nos contaban que habían hecho a lo largo del día, y por lo visto, fue un día agotador.
Por la tarde, vimos una peli y nos quedamos profundamente dormidos. Lorena con la cabeza encima de las de Ryan, y yo, en el pecho de Justin. Sus brazos me rodeaban, por lo tanto, no tenía frío ninguno.
Espero que la gente se vaya calmando por lo de que Justin está aquí, si eso no pasaba, s días que le quedaban a Justin y a Ryan aquí con nosotras, serían un verdadero infierno.