jueves, 31 de marzo de 2011

Capitulo 34 (1ª PARTE) - "Junto al lago"


Tercer día. Llevaba días sin poder pegar ojo, dando vueltas en la cama, soñando con cosas horribles… ¡Qué horror! Pero gracias a Dios, anoche pude dormir mucho mejor, aunque no tanto, por mi pie, que al moverlo me dolía, mas ya estaba mucho mejor. Abrí los ojos, y vi un rayito de sol entrando por mi ventana. Me llevé la mano a los ojos y me los restregué. Levanté un poco la cabeza en busca de mi móvil que estaba en la mesita situada al lado de mi cama. Lo cogí y miré la hora. “Las 7am. Todavía… mejor descansaré un poco más”- pensé. Volví a colocar el móvil en la mesita y cerré los ojos, pero no tardé mucho en volver a abrirlos.
- ¡Toc-toc! *llamando a la puerta no muy fuerte*
No tenía ganas de abrir los ojos, ya que me había vuelto a dormir, y no quería despertarme.
- Sophie, ¿estás despierta?
Reconocía de quien era esa voz, pero mantuve los ojos cerrados, pensando en que podía ser un sueño. Esa persona llevaba algo en las manos y lo dejó en otra mesa, un poco más alejada de mi cama. Cuando la hubo dejado se acercó sin hacer ruido y se sentó en el borde de la cama, al lado mío. Noté como la yema de sus dedos me acariciaban la mejilla dulcemente mientras se acercaba para darme un beso en la frente. Abrí los ojos despacio y un poco escandilada por la luz que me llegaba, que ahora era un poco más intensa.
- ¡Ey! Buenos días, princesa. –me dijo dulcemente mientras seguía acariciando mi mejilla, y enredaba uno de sus dedos en mi pelo, tocándomelo suavemente.
- Hmm… ¿Justin? ¿Qué haces aquí? –dije poniéndome sentada y con los ojos un poco cerrados.
- Te dije que iba a venir antes de que todos estos se despertaran. –me dijo con una sonrisa.
- Es verdad. No me acordaba.
- ¿Vas mejor?
- Pues no me duele tanto como ayer pero todavía me duele. –dije con una mueca de dolor al ponerme erguida contra la almohada moviendo mi pie.
- Lo único que necesitas es descansar así que nada de movimientos bruscos o de salir corriendo por el bosque. –dijo en un tono burlón.
- Ja-ja-ja… ni gracia me hace. –le dije fusilándolo con la mirada.
- Anda, no te me enfades –dijo con una sonrisa con la cual me podría derretir fácilmente. -Mira lo que te traje. –dijo dirigiéndose a la mesa dónde había dejado lo que llevaba en las manos al entrar.
- No te tendrías que a ver molestado, Justin.
Me había traído el desayuno en una bandeja. Fruta, leche, un poco de jugo y tostadas. Todo eso acompañado por una hermosa rosa roja dentro de un jarroncito lleno de agua.
- Para recuperarte tienes que comer bien, y aquí está tu “chef” personal.-dijo un poco chulo pero riendo.
- Pues creo, que me gusta más el “chef” que tengo delante que la comida. –dije en un tono seductor y burlón.
Se acercó a mí y me besó. Ojalá pudiéramos hacer esto delante de todos sin tener que ocultarnos, pero por ahora teníamos que esperar y eso me hacía enloquecer.
- Hmm… pues sí que tiene buena pinta… -dije mirando apetitosamente la comida.
- Pruébala. Ya verás que bien sabe.
- No me habrás echado nada raro, ¿no?
- ¿Algo raro? ¿Cómo veneno? Pues casi. Lo que en realidad te eché fue una pócima del amor.
- ¿Ah sí? –dije burlona.
- Sí. A ver si tiene efecto…
- No lo va a tener. Porque ya yo estoy enamorada. –dije mientras me acercaba a él y le daba un pequeño beso.
- Y… ¿quién es? ¿Lo conozco?
- Pues seguramente sí. Es muy popular entre las jóvenes de ahora. Todas están loquitas por sus huesos.
- ¿En serio? Vaya, que chaval tan suertudo. –dijo.
- La verdad, es que normal que están loquitas por él… el chico está muy bueno.
- ¡Vaya! Y… su nombre… ¿es?
- Justin. Justin Bieber. Algunos lo odian y otros darían todo por aunque sea verlo de lejos.
- Creo… que me suena. ¿En serio, estás enamorada de ése?
- Sí. Pese a que han pasado muchas cosas entre los dos. Lo quiero, bueno quererlo es poco, lo amo con todas mis fuerzas, daría lo que fuera por estar junto a él, cada segundo, cada minuto, cada hora… -le volví a decir mientras me acercaba de nuevo a él.
- Te quiero, hermosa.
- Te quiero, guapo. –dije riendo.- Tú siempre me llamas o princesa o hermosa, pero yo sólo te llamo Justin… tengo que buscarte un nombre.
- ¡Oh, no! –dijo a la vez que negaba con la cabeza.
- ¡Oh, sí! Ja, ja… Peluchín, te voy a llamar…
- ¡No! Qué feo…
- ¿Me estás diciendo que te parece feo? –dije sorprendida aunque riendo.
- Pues sí.
- Pues como no te gusta, ahora te llamo así. –dije guiñándole un ojo.
- Que mala. Anda, come. Se te va a enfriar tu pócima. –dijo riendo de nuevo.
Empecé a comer. La verdad, es que tenía hambre, pues anoche no había querido cenar nada, y tenía el estómago vacío. Comía mientras Justin me miraba y bromeábamos. Estar con Justin, era increíble, no puedes pasar dos minutos con él sin poder reírte. Es muy gracioso.
- Amor, creo que me tengo que ir ya. Los chicos se van a empezar a despertar, si es que ya no lo están. A parte, seguro tu novio va a venir a ver cómo estás, y no quiero tener problemas con él desde por la mañana.
- Está bien. Muchas gracias por el desayuno. –dije mientras le entregaba la bandeja con un poco de comida, pues no me cabía toda.
- De nada. Espera. Aquí tienes una hermosa flor para otra flor más hermosa. –dijo entregándome la rosa que había puesto en la bandeja con aquel jarroncito tan mono.- Cuídala. –dijo con una dulce sonrisa.
- Lo haré. –dijo mientras se acercaba y me daba un beso de despedida.
Salió con una sonrisa de oreja a oreja, y yo no me quedé atrás. Me quedé en la cama con cara de boba, mientras me tocaba los labios. Suspiré y cerré los ojos, pensando en él. No hacía ni un minuto que se había marchado y ya quería volver a estar con él, pero encontraríamos la forma. Lo sé.
- ¡Toc-toc! *llamaron de nuevo a la puerta*
- ¿Quién es?
- Soy yo. ¿Puedo pasar?
- Sí, pasa.
- ¿Estás mejor? –me preguntó Lorena.
- Sí, gracias.
- ¡Vaya! ¿Y esa flor? –dijo mientras se sentaba al lado mío.
- Me la trajo Justin.
- ¿Cómo? –dijo sorprendida. –Pasó algo, ¿verdad?
- ¿Cuándo?
- Ayer. No me trago tu historia. Me apuesto lo que quieras a que ustedes ayer, se acercaron más.
- No sé a lo que te refieres. –dije cambiando la vista hacia la ventana.
- ¿Seguro? No te creo.
- Pues no me creas.
- Sophie, soy tu hermana. ¿Ya perdiste la confianza en mí?
- No es eso. Sólo que no puedo decir nada hasta el momento adecuado.
- ¡Ajá! ¡Sabía que había algo!-dijo pegando un brinco en la cama.
- Oh, mierda…
- Venga. Suelta por esa boquita.
No me quedó más remedio que contárselo. A parte, era mi hermana. Le he contado todo desde siempre, y no quería guardarme lo que estaba pasando para mí sola. Bueno, Justin también lo sabe obviamente pero, no es lo mismo. Sólo espero que Lorena no diga ni una palabra y que Justin me perdone por ser tan bocazas.

                                                                 CONTINUARÁ… 

9 comentarios:

Atteneri dijo...

ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA<33333333333
El siguienteeeeeeeeeeeeeeeee porfavorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr :)

Anónimo dijo...

el siguiente, la mejor novela ;)

LuciaJBieber dijo...

Que no acabe nunca por Dios!! ME ENCANTA!! :D

Raqel dijo...

joerr pero que buena es vuestra novela machoooo! subir el siguiente!!!

Andrea :) dijo...

No tardeis tanto plissss :) me encantaaa

Anónimo dijo...

siguiente porfiss<3

Celiaaa dijo...

juer *-* err siguienteeeee (L)

Nayi dijo...

me encanta su novelaaaa ^^ el siguiente ;)

Anónimo dijo...

Está muy buena la novela, pero no podeis tardar tanto T.T